Segundo Capítulo


   

 

RESFO
 
Historial – Medios utilizados – Organigrama Holo-Energético
 
En este segundo capítulo, vamos a descubrir POR QUÉ (es decir el histórico) y CÓMO (los medios utilizados) se descubrió el Organigrama Holo-Energético, para terminar por el rigor necesario del protocolo de aplicación: RESFO. En efecto, sólo este rigor, elemento esencial que caracteriza una hermenéutica sin hermetismos, garantiza el estudio y la acción de la reflexología celular sobre la globalidad del ser, sobre su trinidad, y es por eso que conviene insistir sobre el marco estricto de los practicantes de RESFO, para afirmar el valor de su acción y de sus resultados.
 
A. / Historial.
 
Después de mis estudios de Medicina, elegí especializarme en anestesia-reanimación. Durante estos años de especialidad, aprendí a trabajar con pacientes que a menudo no podían expresar su sufrimiento, pero que era necesario mantener con vida, esperando que sus propios medios de existencia volviesen a funcionar. Ya entonces, fui confrontado a los dos elementos de la dualidad “existencia - vida” (tema desarrollado en la tercera parte: anexos) , cuya diferencia me era imposible no conocer, aunque entonces, yo no sabía expresarla tan claramente como hoy. Este período de trabajo particular, me enseñó igualmente a no basarme sobre lo que sentían y expresaban los enfermos con su mente psíquica, para asegurar mis diagnósticos y mis decisiones terapéuticas, pero sí sobre la observación y el análisis puramente experimental, es decir, tirando de mis conocimientos y mis experiencias, siendo crítico sobre la enseñanza que yo había recibido. Igualmente y a pesar mío, he debido bordear la muerte y la existencia de manera permanente.
Quizás todo eso, me sensibilizó para especificar la diferencia entre la existencia y la vida, a no apoyarme sobre la percepción mental del funcionamiento celular, a descubrir el vínculo que unía la muerte y la existencia, y que hacía que una no existía sin la otra. Tantas cosas que no me habían sido enseñadas jamás. A continuación, tuve la suerte de rebelarme contra mi patrón que intentaba dirigir mi vida profesional utilizando un chantaje para mi titulación: si aceptaba el trabajo que me proponía y que me separaba de mi familia durante un año, sería diplomado, si no lo hacía no podría ser diplomado. Gracias a su actitud, abandoné esta especialidad y me instalé como médico generalista en una villa termal. Además de mi clientela de medicina general, estuve en contacto con más de mil enfermos por año, que venían a la estación termal para hacer una cura de tres semanas. El hecho de volver a ver a estas personas regularmente cada año, me permitió estudiar el resultado de las terapias que habían seguido durante todo este tiempo. Como estos enfermos tenían afecciones crónicas que la medicina universitaria llegaba a veces solamente a estabilizar, estaban la mayor parte del tiempo a la búsqueda del milagro y probaban todo lo que existía a fin de volver a tener una buena salud. Así, pude descubrir la acción de numerosas técnicas médicas alternativas y mi curiosidad me llevó a estudiarlas al lado de sus mejores representantes e igualmente a enseñarlas después en escuelas privadas y en la Facultad de Medicina de París Norte. El hecho de tenerlas que enseñar me obligó a estudiarlas hasta el mínimo detalle y a establecer las metodologías para descubrir su modo de acción y el porqué de los resultados que se obtenían, algo que un buen número de quienes las utilizan y de sus enseñantes están lejos de conocer, incluso actualmente.
Durante este recorrido, tuve la suerte de encontrar dos personas. En primer lugar al profesor Paul Nogier, padre de la auriculoterapia y de la auriculo-medicina, que rápidamente me confió la carga de la enseñanza de su escuela de Paris y en el extranjero (Alemania, Canadá, Italia), lo que me introdujo a continuación en la enseñanza de ciertas escuelas privadas en los Estados Unidos y en Bélgica. La segunda persona trabajaba igualmente en el equipo  de Paul Nogier, en el campo de la investigación y más particularmente en oncología, en relación con el profesor Henri Pujol, célebre cancerólogo de Montpellier (Francia), y que fue Presidente de la Liga Nacional contra el Cáncer y director del Polo Europeo. Esta segunda persona, médico igualmente, André Secondy, fue para mí más que un hermano, otro “yo mismo” y gracias a esta simbiosis que existía entre nosotros dos, durante más de quince años de trabajo continuo hasta su muerte accidental en Julio de 1988, el descubrimiento del Organigrama Holo-Energético fue posible. 
Durante todos nuestros años de estudio, en Medicina, habíamos aprendido a curar las enfermedades, es decir, las perturbaciones de funcionamiento espontáneo de los órganos incluso de las células que componían los órganos. Como muchos médicos, pensábamos que la medicina universitaria occidental tenía límites y que era necesario buscar una alternativa en las medicinas orientales y extremo-orientales. Es lo que hicimos, sin descubrir esta alternativa tan buscada. Intentamos luego buscar esta alternativa en las técnicas occidentales: homeopatía, osteopatía, auriculoterapia y auriculo-medicina. Pienso que este recorrido que hicimos cada uno por nuestro lado, antes de encontrarnos en Lyon, al lado de Paul Nogier, con responsabilidades importantes en su grupo de investigación y de enseñanza, contribuyó a soldar nuestras existencias.
Trabajando juntos, pudimos descubrir todos los puntos débiles de las técnicas estudiadas y pudimos tomar conciencia que todas las acciones que pudieran tener estas técnicas, se ejercían sobre simples testigos de un problema más profundo, de una causa desconocida y que, en tanto que esta causa persistía, el hecho de acallar los síntomas hacía aparecer otros, cada vez más invalidantes, haciendo nacer a la larga nuevas enfermedades.
El más simple de los razonamientos permitía comprender que si todos los hombres eran diferentes, en su manera de existir, era normal que expresaran  los síntomas a nivel de sus puntos de debilidad, diferentes unos de otros, incluso si la causa profunda, origen de estos síntomas, era común. Partiendo de este concepto, bastaba descubrir un referencial común a todos los hombres para poner en evidencia la desarmonía de cada individuo con esta referencia, y por tanto actuar a nivel de esta causa fundamental generadora de múltiples síntomas posibles de constatar.
 
1. / ¿Existe un referencial común a todos los hombres?
 
Nosotros lo buscamos en numerosos dominios:
 
En medicina no existe un referencial constante independientemente a la edad, el sexo, la etnia de los sujetos examinados. Las constantes biológicas, radiológicas, anatómicas…, varían según se examine a un niño o un adulto, un hombre o una mujer, un blanco o un hombre de color, sea negro, rojo o amarillo. 
 
En homeopatía, la elección de los medicamentos homeopáticos se hace sobre los síntomas expresados, es decir sobre “terrenos’’ propios a cada individuo, por lo tanto, diferentes de un individuo a otro.
 
En acupuntura: Globalmente hay 2 tipos de acupuntura:
o La acupuntura sintomática con elección de puntos a tratar en función de los síntomas, los síntomas siendo diferentes según los individuos, esta acupuntura no puede responder a lo que esperábamos.
o La acupuntura china, con toma de los pulsos chinos en ayunas, y regulación de las energías. Pero la característica de los pulsos chinos varía según la estación para llevar al individuo a adaptarse, por tanto sin relación con un fondo constante a lo largo del año. Además, las bases que sostienen esta práctica deben ser aceptadas como postulados, sin poder ser verificadas, es por tanto además una “ciencia” hermética. 
 
Entre las técnicas que actúan a nivel de la mente psíquica, como ciertas prácticas de yoga, de relajación, de psicoterapia, ciertas meditaciones…, su acción no es otra que intentar llevar al individuo a un estado de descanso y de sensación de bienestar que podemos obtener de la misma manera con ciertas drogas. Esta afirmación se confirma rápidamente durante la práctica de la RESFO, ya que es fácil medir esta acción cuyo resultado no es más que una desconexión de la persona con la realidad de su momento presente, justo lo contrario de lo que nosotros obtenemos por la acción de la RESFO. Un antiguo texto cuenta que un gran maestro rodeado de sus discípulos dice a uno de ellos antes de entrar en meditación: “tengo sed”. Antes que el discípulo vuelva con el agua, el maestro entra en meditación. Numerosas horas después y cuando el maestro sale de su meditación, sus primeras palabras son: “tengo sed”.
Estas técnicas pueden permitir igualmente, que el hombre resuelva una situación conflictiva llevándole a aceptarla o a rechazarla. Pero esta decisión se hace bajo la dependencia de la toma de conciencia artificial inducida por el imaginario creado por la técnica empleada, impuesta indirectamente y no en relación a las posibilidades reaccionales espontáneas reales de su momento presente. 
 
La auriculoterapia, es una técnica totalmente sintomática y, por lo tanto, tampoco puede responder a nuestra búsqueda.
 
En cuanto a la auriculo-medicina, aunque utiliza estimuladores externos para poner en evidencia los puntos reflejos a tratar, estos estimuladores son elegidos deliberadamente por el practicante en función de los resultados que éste desee obtener, es decir, la desaparición de los síntomas. 
Sin embargo es gracias a la auriculo-medicina, que con André Secondy, pudimos conocer un medio para elaborar un sistema de medida que ha permitido el descubrimiento del Organigrama Holo-Energético. 
El hecho de constatar que no existía ningún referencial común a todos los seres humanos, nos puso a buscar uno. 
 
2. / Búsqueda de un referencial común a todos los hombres. 
 
Nuestro razonamiento ha sido relativamente simple. 
Los hombres son todos seres humanos, son distintos entre ellos aunque hayan nacido todos de un primer humano.
Es como todas las células que nos componen y que son diferentes unas de otras, las células musculares son diferentes, por ejemplo, de las células nerviosas u hormonales, ahora bien todas derivan de una misma primera célula, unión del espermatozoide y del óvulo de los padres.
Por consiguiente debe existir un referencial común a todos los seres humanos, igual que existe un referencial común a todas las células. La búsqueda de este referencial es por tanto posible.
 
¿Sobre qué apoyarnos para descubrirlo? 
Sabemos cómo se construye un ser humano y por qué esta construcción es posible.
Al principio, hay una célula formada por dos medias células (un espermatozoide y un óvulo) en un mundo cerrado, el útero de una mujer embarazada.
En esta célula hay el conocimiento de las acciones a realizar para construir un ser humano en nueve meses.
Este conocimiento se apoya sobre memorias grabadas en los genes de la célula, genes transmitidos por toda la cadena hereditaria remontando hasta el primer hombre y antes de él, a todo lo que le ha precedido hasta los primeros instantes del nacimiento del Universo (genoma desarrollado en la tercera parte: anexos). 
Pero, por una parte, para grabar una información, es necesario que sea transportada hasta el lugar de la grabación. Un vector de transporte no es jamás neutro, está ligado a la información transportada y modifica esta información. También es importante que el vector de transporte sea el mismo desde el comienzo del universo hasta el nacimiento del hombre para no modificar lo que es transmitido sucesivamente a los diferentes elementos de la cadena hereditaria. Además, nos será necesario utilizar este mismo vector para nuestra experimentación a fin de no introducir un parámetro que podría dar falsas informaciones. Tal vector existe, es el fotón, como nos lo demuestra la física.
Por otra parte, ¿la célula, o más precisamente, el núcleo de la célula es suficientemente grande para contener la grabación de todas las memorias que se han sucedido en los diferentes elementos que han aparecido en el universo en el curso de su evolución, al menos hasta el nacimiento del primer hombre?
Aquí, una vez más la física nos responde de manera afirmativa. Tal grabación existe, es la grabación holográfica. Es necesaria una radiación que por un lado se cargue de información que va a reflejar sobre el elemento que graba y por otro lado, que estimule al mismo tiempo directamente este elemento. La lectura de esta grabación no se puede hacer más que con una radiación que tenga las mismas características que el que ha permitido la grabación. Así, la radiación Fotónica, igual a sí misma desde el comienzo de los tiempos responde a las condiciones necesarias y suficientes para la experimentación que debemos hacer. Una última característica de este tipo de grabación es que se registra sobre un punto y no sobre una superficie y que se puede dividir tantas veces como sea posible, sin perder ninguna parte de lo que ha sido grabado. Esto es importante, ya que la división y la multiplicación celular es la base de la constitución del ser humano que nos proponemos estudiar. 
La obligación de utilizar el fotón como vector de información nos lleva naturalmente a servirnos de las gelatinas coloreadas como medio de estudio. Pero además es necesario que las células puedan entrar en resonancia con estos fotones, es decir, con vectores eléctricos, magnéticos y gravitacionales (o de propagación, para no herir a los físicos puristas). La medicina con las Resonancia Magnética Nuclear nos lo muestra sin equívoco. 
Teniendo la gelatina coloreada como medio de estudio, conociendo el fenómeno físico que permite la interrogación, es decir, la resonancia vibratoria, sólo quedaba por encontrar un testigo que pusiera en evidencia la resonancia al producirse. Eso fue fácil gracias al latido de la pared arterial que modifica su amplitud durante una resonancia, y que es fácilmente perceptible. Teníamos así nuestro medio de medida. Finalmente para describir los resultados de las medidas que íbamos a efectuar, sería necesario un medio de lectura y la auriculo-medicina que practicábamos entonces con André Secondy nos lo ofrecía, es el pabellón de la oreja que, verdadero holograma del ser humano, permite respetar la integridad del ser en sus respuestas.
 
B. / Los medios utilizados
 
1. / Medio de lectura: el pabellón de la oreja.
 
Sobre el plano reflexológico, la auriculoterapia y sobre todo la auriculo-medicina muestran que el pabellón de la oreja constituye un verdadero holograma del cuerpo humano. En efecto, todos los elementos que componen al hombre derivan de tres tejidos embriológicos nacidos de la primera célula que se divide, multiplica y se especializa. Estos tejidos se llaman:
Mesodermo, forma el esqueleto, los músculos, el peritoneo, la pleura…
Endodermo, forma el epitelio del tubo digestivo y de sus glándulas parietales, el aparato respiratorio….
Ectodermo, es el origen del sistema nervioso central y del sistema nervioso periférico, los órganos de los sentidos, las glándulas mamarias, los dientes, la piel.
 
El hombre está por tanto globalmente constituido por estos tres tejidos. 
Volvemos a encontrar un sistema ternario, consecuencia de la orden emitida dentro de la programación de todo lo que se creó en el Universo (como hemos visto en la primera parte). Habrá otras, pero no se señalará cada vez.
 
Sobre el pabellón de la oreja, pudimos aislar tres zonas reflejas que cubren toda la superficie del pabellón de la oreja. Sobre cada una de ellas se proyectan uno de estos tres tejidos, si bien la proyección refleja de estos tres tejidos cubre toda la superficie del pabellón de la oreja.
El funcionamiento de cualquier elemento constitutivo del ser se produce siempre según un esquema invariable llamado metabolismo. Es el conjunto de transformaciones moleculares y energéticas que se desarrollan de manera ininterrumpida en la célula o el organismo vivo. Es un proceso ordenado que hace intervenir los procesos de degradación (catabolismo) y de síntesis orgánica (anabolismo). Es por tanto normal que las proyecciones reflejas de estos dos procesos opuestos de destrucción y de construcción sean diferentes y que haya una proyección refleja intermediaria que simbolice el paso de un proceso al otro y eso en los dos sentidos.
La auriculo-medicina, puesta a punto por el profesor Paul Nogier, da las imágenes de proyecciones reflejas de la fase anabólica y de la fase catabólica y nosotros participamos, con André Secondy, en la puesta en evidencia de la representación de una de las dos fases intermediarias, incluso si estas dos fases intermediarias eran idénticas en su expresión física.
Lo que es remarcable, es que estas tres zonas reflejas correspondientes a cada uno de los tres tejidos, se proyectan sobre cada una de las tres representaciones funcionales (anabólica, catabólica y metabólica intermediaria) en las diferentes posiciones, pero sin sobreponerse nunca.
Así, cada zona refleja expresa los tres tejidos y por lo tanto, cada punto del pabellón de la oreja contiene las informaciones de los tres tejidos, es decir, todos los elementos que componen al hombre. He aquí la definición del punto holográmico. Esto permite decir que el pabellón de la oreja, conteniendo todos los puntos holográmicos del conjunto de todos los elementos que componen al hombre, es un holograma de todo el cuerpo humano, una correspondencia refleja espacial perfecta, a nivel metabólico funcional.
 
En el plano embriológico, el esbozo auricular aparece a nivel de la extremidad cefálica del embrión aproximadamente a los cuarenta días de vida intra-uterina. Está formada por seis pequeñas yemas repartidas sobre los dos lados de la primera hendidura branquial. Tres yemas están sobre el primer arco branquial, inervado por un nervio motor, las otras tres vesículas están sobre el segundo arco branquial, inervado por un nervio sensitivo. Es decir, que a nivel de la dualidad sensitiva-motriz, este esbozo puede estar en relación con una globalidad, esto nos lo confirmará más tarde la neurofisiología.
Es interesante constatar, como lo veremos más tarde, que el organigrama Holo-Energético posee seis niveles energéticos. Encontramos aquí otra correspondencia espacial perfecta a nivel estructural. 
Después de múltiples transformaciones, sobre el cuarto mes de la vida intra-uterina, el pabellón de la oreja del feto es idéntico al que tenemos actualmente.
Acabamos de ver que el pabellón de la oreja es una representación holográmica del cuerpo humano. El útero grávido en el cual se desarrolla, es un universo y este universo tiene una duración de vida de 8 a 9 meses. Es decir, que a la mitad de su vida, sobre el cuarto mes, hay en este feto que no ha nacido todavía, el holograma del cuerpo humano. Es como si el humano apareciese en forma de imagen a la mitad de vida de este universo.
Nosotros estamos actualmente en un universo solar que está contenido en un universo galáctico, que empezó, quizás, desde hace alrededor de unos 15 mil millones de años. El sol existe en este universo, aproximadamente, desde hace cinco mil millones de años. Desde su nacimiento, ha consumido cerca de la mitad de su hidrógeno transformándolo en helio por reacción de fusión nuclear. Va a quemar el resto de su hidrógeno durante al menos cinco mil millones de años, doblando progresivamente su luminosidad. Pero terminará por faltar hidrógeno y el fin del sistema solar estará próximo. Todo lo que este sistema contenga, desaparecerá entonces en el universo galáctico.
Ahora bien, el hombre ha llegado al universo solar hace algunos millones de años, es decir, ayer. La llegada del hombre a este universo solar se produce por tanto también a la mitad de la vida de este universo. Hay así una concordancia temporal entre el pabellón de la oreja, imagen del hombre y el hombre, que llegan cada uno a la mitad de la vida del universo que les contiene. 
Podemos considerar el pabellón de la oreja como un holograma de todo nuestro cuerpo a la vez sobre un plano material (correspondencia espacial estructural y funcional) y sobre un plano inmaterial (correspondencia temporal) como acabamos de ver.
 
Sobre el plano de la inervación y la neurofisiología, el pabellón de la oreja está muy ricamente inervado por las tres primeras raíces del plexo cervical superficial, pero también por un gran número de nervios craneanos. De los doce pares de nervios craneales que posee el hombre, cinco de estos pares llegan al pabellón de la oreja.
Gracias a la neurofisiología sabemos que, por la intermediación de los núcleos de nervios craneales, el pabellón de la oreja está en relación con una sustancia del cerebro llamada “reticulada”. Esta reticulada es una sustancia no diferenciada, es decir que no está especializada, es como la primera célula.
Esta reticulada está en relación con todo lo que es motor, es decir, con todo el sistema nervioso central, el tálamo, el hipotálamo, el diencéfalo, el cerebelo y con todo el sistema nervioso periférico y la médula. Así por su intermediación, las informaciones iniciadas sobre el pabellón de la oreja pueden ser emitidas sobre todas las células diferenciadas, motrices, del cuerpo.
Sabemos igualmente que por la intermediación de su rica inervación, el pabellón de la oreja está en relación con un elemento del sistema nervioso central que llamamos el “núcleo del haz solitario”. Este núcleo recibe las aferencias del córtex cerebral y de las vísceras, está también en relación con todas las vías de la sensibilidad profunda. Es decir, que toda la sensibilidad del cuerpo puede proyectarse sobre el pabellón de la oreja. 
Todo esto justifica el rol del pabellón de la oreja en tanto que zona refleja, en relación con la globalidad del cuerpo humano. 
Sin duda alguna hay otras zonas reflejas a nivel del cuerpo: la piel, los meridianos en acupuntura, la reflexoterapia a nivel de la mano, de los pies, pero estas zonas no tienen las características necesarias para representar un holograma de todo el cuerpo. Por tanto trabajando en relación a estas zonas reflejas se podrán tener ciertas acciones, pero serán puntuales, sobre un elemento particular del individuo, pero jamás sobre su globalidad, y a riesgo de desequilibrar esta última. 
 
2. / Medio de medida: el testigo de la resonancia vibratoria.
 
a. / La resonancia vibratoria:
 
La física cuántica ha demostrado que todo lo que existe, todo lo que vive, está animado por oscilaciones vibratorias parecidas a los movimientos de un péndulo que oscila alrededor de un punto de neutralidad. Las grabaciones que podemos hacer en un hombre: electrocardiograma, electroencefalograma, electromiograma nos lo muestran de manera formal. 
Toda información que puede ser transmitida, se expresa igualmente bajo forma vibratoria. 
Hay resonancia vibratoria, cuando hay interacción, interferencia entre dos sistemas vibratorios. El resultado de la resonancia depende del estado vibratorio de cada sistema.
Si los dos sistemas están en fase, es decir, si su movimiento pendular arranca en la misma dirección, el resultado de la resonancia será un aumento de amplitud del estado vibratorio del sistema que recibe la información.
Si los dos sistemas están en oposición de fase, es decir, si su movimiento pendular arranca en direcciones opuestas, el resultado de la resonancia será una disminución de la amplitud del estado vibratorio del sistema que recibe la información.
Las informaciones que utilizamos son siempre transportadas por un mismo vector, el fotón, el mismo que nos informa igualmente a nivel celular del estado de nuestro entorno. Toda resonancia entre la información utilizada y las células deberá traducirse por un aumento de amplitud del testigo del estado vibratorio corporal ya que, estos dos sistemas deberán tener un mismo origen, por lo tanto estar en fase, para señalar su estado de armonía. Sin embargo, en relación al estado vibratorio de fondo, testigo de la existencia del ser, el aumento de amplitud que vamos a crear será muy débil. Será necesario por lo tanto, utilizar un testigo vibratorio capaz de amplificar al máximo el resultado de la resonancia. 
 
b. / La elección del testigo de resonancia vibratoria:
 
Tenemos en nuestro cuerpo un resonador muy particular, es nuestro sistema vascular. Además deriva del mesodermo, primer elemento que se crea, en el útero, bajo forma de placenta, para permitir la construcción del feto. En efecto, si pusiéramos uno detrás de otro todos los vasos sanguíneos de nuestro cuerpo obtendríamos una antena de una dimensión fenomenal ya que podría dar tres veces la vuelta a la Tierra.
El testigo del estado vibratorio del sistema que recibe la información deberá por tanto situarse a nivel del sistema arterial, allí donde es posible percibir un latido, es decir un estado vibratorio. 
 
Pero, ¿qué arterias elegir? 
 
Existen en el cuerpo humano dos tipos de arterias: 
 
Las arterias de irrigación:
 
Como su nombre indica, irrigan nuestros tejidos. Son arterias muy pequeñas, vasos motrices, es decir que pueden contraerse y dilatarse para impedir o facilitar el paso de la sangre. Esta contracción y esta dilatación están bajo la dependencia del sistema neurovegetativo, sistema que está en el origen de los automatismos reflejos desatados por los elementos estresantes exteriores. Así, si hace frío, este frío actúa como elemento estresante y provoca una vasoconstricción de toda la red periférica capilar. Toda esta red se va a contraer. Tendrá poca sangre en el interior y de esta manera, el calor interno del cuerpo no se perderá. Por el contrario, si hace mucho calor, el calor provoca una vasodilatación de esta misma red,  que hace transpirar, evacuar el calor y así refrescar el cuerpo.
 
Por lo tanto, no son estas arterias de irrigación sobre las que nos apoyaremos para intentar determinar un carácter común a todos los seres, sean cuales sean las circunstancias en las cuales están sumergidos, porqué su vaso-motricidad es variable según la temperatura de cada uno. 
 
Las arterias de distribución:
 
Estas son arterias cuyo diámetro es superior a 0,5 mm, semejantes a tubos de pared elástica, se deforman bajo la acción de fuerzas interiores (la presión de la masa sanguínea) que van a hacer que se dilaten o se contraigan. Las fuerzas exteriores (las contracturas musculares) las modifican igualmente.
 
Por eso, es necesario elegir las arterias de distribución a un nivel dónde no interfieran ni la elasticidad de la pared arterial ni las fuerzas exteriores e interiores.
 
Pero, ¿cómo estar seguro de percibir la resonancia de todas las células y no sólo las de una parte del individuo? 
 
c. / Condiciones necesarias para que el testigo de resonancia responda a nuestro objetivo: 
 
Si la arteria se encuentra bajo la piel, sin masa muscular entre ella misma y la piel, y si reposa sobre un plano no deformable como un hueso, la influencia de las fuerzas exteriores será neutralizada.
Para neutralizar la elasticidad de la pared, será suficiente trabajar lo más lejos posible del corazón. Cuanto más cerca del corazón, más elástica es la pared de la arteria y cuanto más alejados del corazón, más disminuye esta elasticidad. Por lo tanto, las medidas podrán hacerse a nivel de las muñecas y de los tobillos.
En cuanto a las fuerzas interiores, es imposible neutralizarlas sin parar la circulación sanguínea, bastará estar al límite de su percepción. Estas fuerzas interiores crean el pulso arterial, pulso bien conocido por los profesionales de la medicina. Así, para percibir el testigo de resonancia, es decir, el aumento del golpeteo del pulso arterial, bastará posicionar el pulgar frente a la arteria, de tal manera que estemos al límite de su percepción, fuera del fenómeno de resonancia, para percibir un golpeteo cuando el fenómeno de resonancia se produce. 
Las condiciones están completas, tenemos en cada muñeca, tres localizaciones que responden a estos criterios: a nivel de la arteria cubital, la arteria radial y una rama de la arteria radial en la tabaquera anatómica; y a nivel de los tobillos, las arterias maleolares externa e interna así como la arteria dorsal del pie.
 
Pero a nivel de las arterias, se propagan diferentes ondas. Así, es importante saber sobre cual onda deberá ser estudiado el fenómeno de resonancia, para estar seguro de examinar al ser en su globalidad.
Para eso, es necesario recordar algunas nociones de física y de biofísica circulatoria. 
 
d. / Física y biofísica circulatoria:
 
Antes que nada, para percibir un aumento de amplitud del testigo de resonancia, por tanto de la onda estudiada, es necesario que el fenómeno de resonancia se produzca durante el primer cuarto positivo de la duración de la onda (porción ascendente del período, es decir, de la duración de la curva de oscilación) para que la adicción de las dos porciones ascendentes de cada una de las ondas vibratorias (la de la estimulación y la del testigo) sea superior a la amplitud positiva de la onda del testigo, fuera de todo fenómeno de resonancia.
El corazón produce una media de 60 a 80 pulsaciones por minuto, es decir que hay alrededor de un latido arterial por segundo. El fenómeno de resonancia debe efectuarse por tanto, en ¼ de segundo como máximo. Debemos considerar la distancia que separa el lugar del testigo de resonancia y un punto del cuerpo lo más alejado posible de este testigo para estar seguros de percibir los fenómenos de resonancia que pueden afectar un punto cualquiera del individuo tomado en su globalidad. A esta distancia la podemos evaluar en 2 metros. Sabiendo que el examinador, él mismo como ser vivo, puede entrar igualmente en resonancia, será necesario incluirle en el proceso experimental. La distancia a respetar para percibir el resultado de la resonancia vibratoria producida a un nivel cualquiera de esta nueva globalidad, será entonces de 4 metros. Por tanto, estos 4 metros deben ser recorridos en ¼ de segundo. Eso nos obliga a trabajar sobre ondas testigos cuya velocidad de propagación sea al menos de 16 metros por segundo. Fuera de esta velocidad podemos tener, ya sean informaciones de una parte solamente del individuo examinado, ya sean informaciones que sólo pertenecen al examinador. 
 
¿Qué nos enseña la biofísica circulatoria sobre las velocidades de las ondas que recorren las arterias? 
A cada sístole, es decir, a cada contracción, el corazón expulsa la cantidad de sangre que contiene en la aorta. 
Este sistema va a crear 2 tipos de ondas:
 
El flujo no ondulatorio:
 
Es la masa de sangre que es movilizada en el interior de la arteria.
Si consideramos esta masa de sangre como un vagón de tren y las arterias como los raíles de la vía férrea, a cada sístole, es decir, a cada segundo, el corazón pone un vagón sobre la vía. La velocidad de propagación de esta onda es de 40 cm por segundo.
Es sobre este sistema que se apoya la acupuntura.
Estamos lejos de los 16 metros por segundo que son necesarios para estudiar la globalidad de un individuo. 
 
Las ondas propagadas:
 
Si retomamos el ejemplo del tren, el tren rueda sobre los raíles, pero si uno pone su oreja sobre los raíles, escucha llegar al tren, mientras que no le vemos todavía. ¿Por qué? Porque hay una onda que se propaga a lo largo del raíl más deprisa que el tren. A nivel arterial es parecido. En relación a este tren que va a 40 cm por segundo, hay ondas que van más rápido y que se propagan en la arteria. Estas son ondas intra-vasculares, por tanto en el interior del vaso. Son ondas de presión que inducen ondas de caudal. Es el pulso médico clásico y su velocidad es de 4 a 10 metros por segundo. Es el soporte de la auriculo-medicina, igualmente insuficiente para nuestro objetivo que es estudiar la globalidad del individuo.
Hay finalmente otras ondas propagadas que llamamos ondas intraparietales, es decir que se desplazan en la pared de la arterias. Estas ondas son de 2 tipos: de desplazamiento longitudinal, con una velocidad de 50 metros por segundo y de desplazamiento azimutal, con una velocidad del orden de 25 metros por segundo. Será sobre estas ondas intraparietales en las que podremos apoyarnos, ya que su velocidad es claramente superior a los 16 metros por segundo.
La técnica a utilizar para percibir correctamente estas ondas, necesita una enseñanza práctica guiada que se hace en nuestro centro y es por tanto inútil desarrollarla aquí mismo.
 
3. / Medio de estudio: las gelatinas coloreadas.
 
Nos hemos visto en la obligación de utilizar el fotón como vector de información, esto nos llevó naturalmente a servirnos de gelatinas coloreadas como medio de estudio.
Durante más de 12 años, André Secondy y yo, tuvimos que testar todas las gelatinas de color fabricadas por el laboratorio Kodak. Sobre más de 120 gelatinas representando todo el espectro visible, terminamos por aislar 37 gelatinas que daban respuestas constantes en los miles de sujetos que habíamos examinado. 
A estas gelatinas coloreadas montadas como diapositivas fotográficas, les llamamos filtros.
Estos filtros fueron estudiados en diferentes condiciones:
aproximadas paralelamente a la oreja, nuestro medio de lectura;
pasadas perpendicularmente a la superficie del pabellón de la oreja, barriendo este pabellón en todas las direcciones. De este modo nos permitieron poner en evidencia distancias reaccionales cuando eran acercadas en paralelo,  puntos y ejes (puntos seguidos en línea) cuando eran pasados en perpendicular, gracias al fenómeno de resonancia que provocaban. 
La manera de utilizarlas en paralelo y en perpendicular es igualmente enseñada en nuestro centro.
Esto necesita un gestual riguroso para no desnaturalizar la calidad de la estimulación que se debe producir, si bien es inoportuno intentar describirla aquí mismo. 
 
C. / Descubrimiento del Organigrama Holo-Energético. 
 
Para no favorecer un lugar arterial más que otro, experimentamos todas las gelatinas fabricadas por el laboratorio Kodak sobre las seis localizaciones arteriales de las dos muñecas. Estudiamos igualmente las seis localizaciones correspondientes a nivel de los tobillos. Habiendo encontrado una concordancia de medidas entre los dos niveles y como es más fácil trabajar sobre las muñecas que sobre los tobillos, abandonamos los tobillos para aprovechar las muñecas.
Sobre cada una de estas seis localizaciones hicimos la misma experimentación: todos los filtros fueron pasados uno detrás de otro, en paralelo y en perpendicular al pabellón de la oreja. 
Encontramos que, por localización, dos filtros diferentes daban cada uno reacciones en paralelo y en perpendicular. Los otros filtros no daban reacción o daban reacciones en paralelo o en perpendicular, pero jamás en estas dos posiciones en el mismo tiempo de examen. Estos dos filtros, diferentes igualmente para cada una de las localizaciones, daban el uno una reacción en paralelo cerca de la oreja y el otro una reacción en paralelo a la altura del hombro y cada uno de ellos, pasado en perpendicular en relación al plano del pabellón de la oreja ponía en evidencia unos puntos.
Esta pareja de filtros, específica de cada localización materializaba una dualidad que se expresaba espontáneamente y caracterizaba por tanto la identidad de la localización. 
Fuera de estos filtros, otros dieron igualmente reacciones espontáneas, pero solamente en perpendicular.
En resumen, pudimos aislar sobre cuatro de estas localizaciones, dos filtros diferentes que ponían en evidencia cada uno un eje, un mismo filtro que materializaba dos ejes, así como otro mismo filtro que materializaba cuatro ejes. Así estas cuatro localizaciones que eran las localizaciones de la arteria radial derecha e izquierda, tanto a nivel de las goteras como de las tabaqueras radiales, tenían un punto común definido por estos dos últimos filtros y formaban un conjunto en relación a las otras dos localizaciones que eran las arterias cubitales derecha e izquierda.
Sobre las localizaciones de estas últimas arterias y en cada una de estas dos localizaciones, dos filtros diferentes daban cada uno un eje y un filtro diferente ponía en evidencia dos ejes.           
Emparejando sucesivamente estos filtros en sus localizaciones respectivas y pasándolos como antes, en paralelo y en perpendicular, en relación al pabellón de la oreja, remarcamos que en perpendicular algunas veces no daban ninguna reacción y otras veces determinaban un punto reaccional.
Esta diferencia nos intrigó y buscamos un medio para intentar obtener una reacción constante sobre cada una de las seis localizaciones.
Entonces nos dimos cuenta que poniendo otro filtro sobre el cuerpo del individuo examinado, obteníamos una respuesta constante: los filtros en pareja no daban más reacciones. Al mismo tiempo, verificábamos si la puesta de cada filtro que estudiábamos no modificaba las medidas encontradas anteriormente con los otros filtros. 
De este modo otros filtros se fueron revelando, modificando las reacciones espontáneas que habíamos tenido o armonizando las reacciones de emparejamiento o de distancias reaccionales.
Pudimos determinar siempre los filtros que, puestos sobre el cuerpo, suprimían las variables de medidas para hacerlas constantes, lo que permitía constatar que todos los experimentadores, fuesen quienes fuesen, encontrarían resultados idénticos y reproductibles. 
Es muy complejo desarrollar aquí esta investigación en detalle, es más simple descubrirla en el transcurso de una enseñanza, que alía la teoría y su práctica asociada, para verificar lo bien fundamentado de lo que ha sido explicado. 
Analizando los síntomas presentados por los enfermos examinados y asociándolos a las localizaciones donde encontrábamos las medidas más perturbadas, es decir, poniendo en correspondencia el nivel de medida estudiado y la sintomatología presentada por el sujeto, pudimos determinar para cada nivel lo que expresaba: problemas mesodérmicos, endodérmicos, ectodérmicos, así como perturbaciones que afectaban el racional, el afectivo o el emocional. Fue fácil a continuación ligar estos diferentes niveles con las etapas estables de la cosmología y de la exobiología, es decir, los momentos estables que se sucedieron durante la formación de nuestro Universo. 
Comparando todos estos resultados y según las nociones de neurofisiología sobre la transmisión de los influjos para producir las acciones, testigos de existencia, elaboramos el esquema del modelo de funcionamiento, es decir del estado epigenético común a todos los seres y por tanto a sus células: el Organigrama Holo-Energético.
Este organigrama fue terminado en 1985, fecha en la cual depositamos con André Secondy un copyright, lo que no ha impedido que ciertos antiguos alumnos se lo apropien, haciendo desaparecer la mención del copyright, para hacer una adaptación libre que le desvía de su objetivo.
También, si quiere tener la certeza de recibir una sesión de RESFO y no un simulacro, no dude en pedir confirmación de la competencia del practicante que dice aplicarla, al Centro ReCATVida, en la dirección electrónica siguiente: recat@recatvida.com o telefoneando al: 00 34 93 464 48 01. 
 
D.- La sesión de RESFO.
 
Una sesión de RESFO no presenta ninguna contraindicación,  no supone peligro alguno para las  personas, sea cual sea su síntoma o su edad.
 
En el transcurso de la sesión de RESFO, el paciente no percibe ninguna sensación desagradable, al contrario, experimenta la mayoría de las veces una distensión. Nota un estado de relajación y de bienestar tal, que intenta prolongarlo quedándose acostado en la camilla, aunque la sesión ya haya terminado.
 
La sesión es indolora, el paciente sólo percibe el contacto del pulgar del practicante colocado suavemente sobre su piel. Los estímulos utilizados sólo son gelatinas de colores montadas en marcos de caucho, colocados sobre los vestidos del sujeto, o aproximados a su piel sin tocarla.
 
La sesión consiste en aplicar un protocolo bien definido para diagnosticar las causas de la desarmonía entre el físico y el metafísico del sujeto examinado con el fin de restablecer la armonía perdida. Para ello las gelatinas coloreadas, testigos de la causa del funcionamiento patológico, son aisladas gracias a las modificaciones del fenómeno de resonancia vibratoria que se produce en el momento de su paso por el espacio peri-corporal metafísico del sujeto. Luego, estas gelatinas son utilizadas del mismo modo para estimular las zonas de desarmonía creadas, para que ya no presenten ningún obstáculo al retorno de un funcionamiento global armonioso.
 
El practicante percibe el fenómeno de resonancia gracias al pulgar de su mano izquierda colocado de una manera bien definida sobre la piel del paciente. Se puede pensar que esto es difícil, casi imposible, pero es exactamente el mismo principio de percepción que es utilizado por los “nez” en perfumería, que han desarrollado la sensibilidad de percepción de sus receptores del olfato para crear o analizar perfumes, o por los “sommeliers” que han desarrollado la sensibilidad de sus receptores del gusto, del olfato y de la vista para poder analizar los vinos y definir sus características. Los practicantes de RESFO aprenden a desarrollar la percepción a través del tacto. Mediante un aprendizaje dirigido y controlado, cualquiera puede percibir esta resonancia.
 
Dr. Claude Piro – Marzo de 2013
 

 


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