Primer Capítulo


   

RESFO
El sentido de la existencia y la utilidad de la muerte 

 

La RESFO, que es una nueva y original visión de las causas de las enfermedades, pone al ser humano (hombre o mujer) en armonía con el sentido de su existencia y revela que no hay muerte sin nacimiento de una vida.

 
Al provenir de una formación científica pura, sobre todo matemática y física, los estudios de medicina me dejaron siempre un regusto de insatisfacción. Si bien permiten conocer el funcionamiento de los diferentes órganos que componen al hombre, así como su patología, al más mínimo detalle, no dejan de ser más que el estudio anatómico y fisiopatológico de los distintos órganos, en donde el hombre, o más bien el Ser, no aparece jamás.
Ahora bien, si aceptáramos tomar conciencia de la realidad de lo que se construye en el útero de una mujer embarazada, tendríamos otra visión del hombre, lo que cambiaría totalmente la noción de salud. 
Pero para ello es necesario, como en toda experimentación, respetar la referencia del lugar en el que se desarrolla el experimento, a fin de no introducir hermetismos en la interpretación de los resultados. Concretamente, hay que mirar lo que sucede al posicionarse en el interior de ese mundo uterino, con los únicos conocimientos que este mundo nos permitiría tener, o sea, los conocimientos de un mundo acuático (olvidando totalmente nuestros conocimientos del mundo aéreo, por más que sea el nuestro).
 
1.- El Mundo Uterino.
 
Todo empieza con la penetración de la cabeza del espermatozoide en el óvulo. Esto sucede, en general, en el tercio externo de la trompa. Sin esta penetración, el óvulo es incapaz, espontáneamente, de sobrevivir. El espermatozoide le permite recobrar su actividad, dividirse y evolucionar. En esta fase, ese conjunto es una célula que contiene todo el patrimonio genético sobre el que va a poder apoyarse para transformarse en un ser, tanto a nivel de sus características funcionales como estructurales.
 
 

 

Esta célula se va a desplazar por la trompa durante unos 5 días, para luego fijarse en la mucosa uterina entre el séptimo y el décimo día, formando entonces la placenta. Podemos, pues, constatar que, después de la fusión del espermatozoide y el óvulo (verdadero Big Bang creador y origen del útero grávido), transcurre un cierto tiempo antes de la aparición del efecto de dicho Big Bang en el mundo uterino que se ha creado.
Inmediatamente después de haberse individualizado como placenta (estructura funcional indispensable para la continuación de su evolución), esta célula da origen a otras 2 estructuras funcionales, que son un cordón y un embrión. Un embrión que se hará feto hacia el final del tercer mes.                   
Durante todo el tiempo de la gestación, la placenta estará activa, ya que constituye la zona de los intercambios feto-maternos. Es el órgano de la respiración, de la nutrición y de la eliminación de los desechos del metabolismo del feto. No se comporta como un simple filtro, sino como un transformador (las diferencias químicas entre la sangre fetal y la sangre materna son una prueba de ello). A este papel principal se le añaden unas funciones endocrinas de primera importancia. Desempeña un papel  fundamental en el equilibrio hormonal del que depende el mantenimiento del embarazo o la puesta en marcha del parto. 
Pero la placenta lo hace todo sin tener ninguna noción de lo que se desarrolla en el útero, ya que permite la construcción de una estructura funcional incapaz de sobrevivir espontáneamente en ese mundo acuático. 
En cambio, el cordón y el feto son pasivos. El feto no puede utilizar ninguna de las funciones que le  serán necesarias, después de su nacimiento, para relacionarse y para ser una zona de intercambios con su entorno (tal como lo hace la placenta en el útero).
 
Lo que hay que retener de este estudio es lo siguiente:
  • El óvulo, que ha sido fabricado en el ovario del feto femenino y que contiene, por lo tanto, el conocimiento del mundo uterino anterior (pasado), es incapaz de sobrevivir espontáneamente en este mundo. Necesita ser estimulado por un espermatozoide que, en cambio, ha sido fabricado en los testículos de un hombre y no en los de un feto masculino, es decir, que tiene el conocimiento del mundo aéreo (mundo más allá del mundo uterino, o sea, futuro), que deberá recibir al bebé creado en el útero.
  • La unión de esos 2 elementos forma una primera célula que necesita 5 días para aparecer en el mundo uterino y de 7 a 10 días para empezar a estar activa y a existir.
  • Al principio, esta única célula contiene todo el capital genético del ser, así como su estructura funcional en 3 facetas (placenta, cordón, feto) y transmite el mismo capital genético a dichas 3 facetas que, sin embargo, se desarrollan de forma totalmente diferente. Al mismo tiempo, transmite a cada una de ellas el hecho de tener que formar 3 facetas funcionales y estructurales en el caso en que debieran desarrollarse de nuevo.
  • Sólo la placenta está activa, por lo tanto, perceptible por sus funciones y por la estructura que de ellas resulta; el cordón y el feto están pasivos y, por lo tanto, no perceptibles por falta de expresión de funciones en el interior de este mundo uterino. Es decir, que la placenta no tiene ninguna noción de su presencia. Ahora bien, a medida que va transcurriendo el embarazo, la placenta se da cuenta de que cada vez tiene menos espacio en dicho mundo y que una masa invisible, pero que tiene consecuencias perceptibles, escapa a su conocimiento.
  • Por analogía con lo que podemos conocer de nuestro universo galáctico (descrito más abajo), la placenta es, entonces, un elemento físico ordinario, mientras que el cordón y el feto, elementos no visibles para el interior del útero, representan cuerpos metafísicos.
 

 

2.- El Mundo Galáctico.
 
El Universo nació hace unos 15 mil millones de años; fue como si hubiera aparecido bruscamente en las manos vacías de un prestidigitador invisible, bajo forma de una luz intensa surgida de un espacio extremadamente pequeño, con un tamaño inferior al de un átomo, pero dotado de un calor intenso. Si este Big Bang original explica cómo ha evolucionado el Universo, no da, en cambio, ninguna información sobre su comienzo. Para los cosmólogos, cuanto más se aproximan a este Big Bang, más desaparece el espacio; sólo queda el tiempo, del cual habría emergido el espacio. Esto es muy especulativo, pero, sin embargo, matemáticamente es extremadamente preciso. El tiempo habría estado  paralizado; y a partir de que se creó el espacio, el reloj cósmico se habría puesto en marcha y el tiempo habría empezado a transcurrir. En una millonésima de segundo, el Universo pasó de la talla de un átomo a la de nuestro sistema solar. Al cabo de 3 minutos, el cosmos en expansión se enfrió suficientemente para permitir a los protones y a los neutrones vincularse para dar los átomos de hidrógeno y de helio; pero siendo el calor aún demasiado elevado, los electrones circulaban demasiado deprisa para crear vínculos y formar moléculas. Esto sucedió durante más de 300.000 años y el Universo tenía entonces la talla de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
 
Tal como la primera célula, que emplea de 7 a 10 días para implantarse en la mucosa uterina y empezar a expresar la vida, el Universo necesitó más de 300.000 años para formar las primeras moléculas.
Así como son necesarios 5 días para ver la llegada de esa primera célula en el mundo uterino, no es posible acercarse al instante 0 del Big Bang a menos de 10-43 segundos (tiempo de Planck). Todas las medidas que se intentan hacer se topan con un muro de conocimiento situado a 10-35 m, que es la distancia más pequeña accesible a nuestra ciencia física (distancia de Planck) (¿análoga al trayecto de la primera célula en la trompa uterina?).
 
Todo lo que vemos del Universo sólo representa el 5% del mismo. Es la materia ordinaria; el resto es invisible. Una vez más, una analogía con lo que existe dentro del útero grávido, donde sólo la placenta activa puede ser visible; el resto se sospecha, pero es invisible. La astrofísica ha determinado en este espacio invisible 2 clases de energías: una masa o materia negra (25%) y una energía negra (70%).
 

 

Esquema establecido por Nathalie Palanque-Delabrouille, investigadora de Cosmología en el Servicio de Física de las partículas del CEA de Saclay (Francia) (materia ordinaria en amarillo, materia negra en rojo y energía negra en azul).

 
Podemos constatar que, al principio del Universo conocido, la materia negra domina; está en analogía con la primera célula que contiene toda la programación de la evolución prevista del Universo, ya sea galáctico o uterino.
A medida de la evolución, la materia ordinaria es cada vez menos importante en relación a los otros constituyentes que se desarrollan bajo la influencia de la programación, que disminuye a medida de su realización; es lo que podemos notar en el útero entre la placenta y el feto.
Al final, la programación está acabada; sólo queda su realización y muy poco de materia ordinaria, que acabará por desaparecer completamente, siendo destruida por el grado de estiramiento provocado por la expansión continua del Universo. En el útero, esto corresponde a la detención de la actividad de la placenta, a su muerte y a la predominancia del feto, que engendrará el nuevo modelo de existencia del mundo que hay más allá, después de la ruptura y la desaparición del saco amniótico, provocado por un estiramiento de este tejido más allá de sus posibilidades de resistencia.
Se puede concebir que, a nivel del Universo, la realización total de la programación de inicio, permita volver a encontrar el estado que existía antes del Big Bang y que se perdió durante su manifestación.
 
3.- El Mundo del Hombre.
 
El hombre tiene tendencia a disociarse del Universo y es un error, ya que él es una parte vital del Universo. Hablar del origen y de la evolución del Universo, es hablar del origen del hombre y de su evolución. Todo lo que constituye al hombre, como todo lo que existe en el Universo, ha nacido del Universo.
 
En el momento de su nacimiento, el feto es como el óvulo que acaba de ser puesto por el ovario, incapaz de sobrevivir si no es estimulado por informaciones de este mundo que le recibe y que le rodea. El aire penetra en sus pulmones. Es un verdadero Big Bang que se materializa con un grito que llena de gozo a todos los que le rodean, ya que materializa la supervivencia momentánea del bebé.
 
Si continuamos razonando según lo que se ha desarrollado entre el mundo uterino y el mundo galáctico, ese bebé que acaba de nacer es como la primera célula, que tiene necesidad de ser alimentado antes de poder expresar, al cabo de un cierto tiempo, la formación ternaria que se encuentra tanto en el útero como en el Universo galáctico.
En efecto, desde su concepción en el útero, ha recibido, en tanto que primera célula, todo el capital genético que representa la programación del Universo, y la orden de constituir una trinidad funcional (para llevar a cabo esta programación y, sobretodo, transmitirla a un mundo más allá), tal y como se ha hecho en el útero y tal como parece hacerse en el Universo que nos contiene.
 
Después de 1 o 2 años, este bebé puede asumir su existencia y expresar lo que le es necesario para su supervivencia. Se desarrolla según un físico ordinario (variable según los individuos y en relación con la herencia del pasado) y un metafísico invisible que se corresponde, de una parte, con la programación del Universo transmitida durante su paso por el útero (en correspondencia con el cordón en el útero y con la materia negra del Universo) y, de otra parte, con la realización de esta programación que será liberada, durante la muerte del físico ordinario, al espacio del Universo (en correspondencia con el feto en el útero y con la energía negra del Universo).
 
Por esto, y a pesar de que todos los síntomas que podemos temer en el hombre solamente se expresan a nivel del físico ordinario (o sea, de su materialidad), no es menos cierto que, a menudo, tales síntomas no son más que el testigo de una perturbación del nivel metafísico del ser (que no puede expresarse directamente en nuestra investigación). Así, podemos dar una nueva definición de la salud, que es el respeto del desarrollo de la programación del Universo (que necesita una armonía entre el físico y el metafísico del ser).
 
4.- Originalidad e interés de la RESFO.
 
Nuestra inquietud ha sido la de poner en evidencia una referencia de dicha programación del Universo, para restablecer una armonía que sea una prenda de Salud.
Para ello hacía falta determinar el punto común existente entre miles de individuos de cualquier edad, sexo y etnia. Y es lo que hicimos, con otro médico de la región de Montpellier (André Secondy, fallecido en julio de 1988). Esto nos llevó una docena de años de investigaciones y de medidas experimentales casi cotidianas (sobre más de 80.000 personas), viéndonos recompensados en 1985, cuando pudimos establecer de manera definitiva dicha referencia, a la que denominamos Organigrama Holo-Energético.
Gracias a esta referencia, se puede informar al físico, y sobretodo al metafísico, de la pérdida del referente de la programación del Universo, a fin de restablecer la armonía entre esos diferentes elementos a partir de la referencia Universo (metafísico) y no de la referencia Hombre (físico), que anularía dicha programación y conduciría a una armonía patológica.
 
La RESFO es la única técnica capaz de examinar al hombre, a la vez, en sus facetas física y metafísica, y restablecer la armonía de funcionamiento entre ellas. Así, tiene una acción sobre las perturbaciones del desarrollo de la faceta metafísica; perturbaciones que sólo pueden expresarse mediante síntomas a nivel de la faceta física, es decir, a nivel del hombre tal y como podemos detectarlo. Estos síntomas están actualmente clasificados como enfermedades crónicas o como enfermedades no accesibles a los tratamientos médicos clásicos o alternativos. De hecho, estos últimos no tienen ni la posibilidad de diagnóstico ni la posibilidad de acción sobre el metafísico.
La RESFO es, pues, el complemento esencial de la medicina clásica; ya que, si con su acción puede actuar a nivel del metafísico, en cambio no puede modificar las alteraciones físicas debidas a la agresividad de nuestro entorno, ni las malformaciones físicas o funcionales que ponen en peligro la supervivencia de la faceta física. Sólo la medicina puede eventualmente hacerlo.
Además de su acción sobre la Salud, la RESFO da una visión del hombre como elemento del Universo y no como creador de su propio universo, lo que permite corregir sus pretensiones de tener derechos, al quedar precisados sus deberes.
 
En el segundo capítulo, que es el siguiente a éste, se relatan, entre otras cosas, la historia del descubrimiento y el desarrollo de una sesión de RESFO.
A partir de este único Organigrama Holo-Energético, el protocolo de acción de la RESFO deberá expresar cada faceta de la trinidad del ser y, a su vez, cada una de las facetas deberá revelar, ella misma, su composición ternaria; y esto, a la vez, en el tiempo presente y fuera del tiempo. Este rigor requiere, en consecuencia, un respeto absoluto del protocolo.
Muchos estudiantes han venido para tomar contacto con el mismo, pero muy pocos de ellos aplican dicho rigor, que es necesario mantener y desarrollar mediante controles regulares.
Para cualquier información sobre la validez de todos los que dicen aplicar este método, pueden contactar con el Centro RECATVida (Tel. 93 464 48 01 o recat@recatvida.com) para obtener una respuesta.
 
 
Dr. Claude Piro –  Marzo de 2013
 

 

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